Estimula el desarrollo de tu bebé con estas actividades

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No hace falta decirle a una madre que pase tiempo con su bebé; incluso, a algunas les puede costar más separarse de sus pequeños al principio, pues el vínculo que crea el contacto y la interacción en los primeros meses y años es muy fuerte.

Aprovecha al máximo todo el tiempo que pasas con tu hijo, porque aunque parezcan detalles pequeños, todo cuenta para él. A continuación te diremos algunos beneficios que tienen las actividades que probablemente ya realizas, y otras que puedes incluir en la rutina con tu pequeño para ayudar en su desarrollo.

El contacto piel a piel

Podrás notar que este tipo de interacción mantiene a tu bebé calmado, pero no sólo es benéfico para él: al estar en contacto físico con su niño o niña, el organismo de una madre segrega hormonas como oxitocina y prolactina, lo cual produce la leche; además, previene la depresión posparto.

El porteo

Cargar a tu bebé pegado a ti con una mochila portabebé o una tela no sólo es una moda, sino que tiene grandes ventajas. En cuanto a la salud del pequeño, será menos propenso a los cólicos, dormirá mejor y tendrá un desarrollo psicomotor superior. Además, el contacto físico entre madre / padre y bebé durante el porteo establece una comunicación constante en la que se le transmite amor, protección y calor.

Para realizar esta técnica de forma segura, éstos son algunos consejos:

La posición “ranita”. La mochila portabebé que elijas o la tela que uses debe asegurar que las piernas de tu bebé se sostengan en posición “ranita”. Una incorrecta posición es en la que las piernas de tu hijo quedan colgando.

El bebé debe ir de frente a ti. Es incorrecto envolver al bebé viendo al frente, ya que de esta forma no puede verte y se pierde el vínculo que el porteo crea, además de que la columna no se sostiene bien y le puede generar problemas.

Tummy time

El tiempo en el suelo es de gran ayuda para su desarrollo, incluso antes de que gatee. La actividad también conocida como tummy time consiste en colocar al bebé con su pancita en el suelo sólo si está despierto. Esto ayuda a que desarrolle la movilidad de cabeza y cuello, y fortalece los músculos de los hombros. Una musculatura con fuerza lo llevarán al siguiente paso: gatear.

Espera a que el cordón umbilical de tu bebé se haya caído para comenzar con el tummy time. Las sesiones pueden durar de 15 segundos a 15 minutos, pero empieza con unas cortas para que tu bebé vaya adquiriendo fuerza y se sienta más cómodo. Recuerda siempre vigilar esta actividad y terminar la sesión si hay llanto intenso.

Gatear

Después del tummy time, aprovecha el tiempo con tus hijos para impulsarlos a gatear, esto fortalece su torso y extremidades. Un bebé que se salta la etapa de gateo no desarrolla tan bien las habilidades motoras que después lo ayudarán a realizar actividades como escalar, levantarse del suelo o salir de una alberca.

Explorar el exterior

Antes de los 6 meses, los bebés están mejor en un ambiente tranquilo. Lo recomendable es esperar a que cumpla 8 para planear salidas al mar y otros entornos “extraños”, esto estimulará todos sus sentidos y su desarrollo cognitivo será mayor.

Desarrolla su inteligencia con juegos

Al ser un poco más grandes, podemos incluir rutinas de juegos con bailes, cantos y cuentos. Esto ayudará a tu pequeño a desarrollar su capacidad de expresión y otros aspectos como la psicomotricidad y el lenguaje.


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Modas peligrosas para la alimentación de tu bebé

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Cuando acabas de tener un bebé o estás a punto de tenerlo, seguramente muchas personas te van a bombardear con todo tipo de ideas sobre cómo debes vestirlo, cuidarlo, bañarlo y, sobre todo, alimentarlo. Y como TODOS se sienten expertos, seguramente te dirán que “han leído” (probablemente en internet) sobre “la mejor forma” de alimentar a un bebé con base en “nuevos estudios” que dan pie a modas “súper efectivas” para asegurar su salud. También casi con certeza te hablarán de aquellos alimentos “malos” que debes evitar si no quieres dañar a tu hijo o hija.

Vamos a hablar de algunas de estas “modas” y qué tan riesgosas pueden ser para tu recién nacido:

¿Es mala la leche de vaca?

Se ha comprobado que la leche de vaca NO es mala como tal, salvo en casos en los que tu bebé sea alérgico a las proteínas de esta fuente o sea intolerante a la lactosa (pero de verdad alérgico, ya diagnosticado por un profesional, no nada más porque tu tía “crea” que le hace mal la leche).

Lo ideal es que introduzcas la leche de vaca a la dieta de tu bebé a partir de que cumpla su primer añito.

¿Y si mejor le doy “leche vegetal” en lugar de leche pura de vaca?

Ten cuidado: las llamadas “leches vegetales” (de soya, arroz, avena, etc.), de entrada, no deberían ser llamadas leche, sino bebidas vegetales; sin embargo, son buena opción (a secas) si es que tu bebé es alérgico o intolerante a la lactosa.

Estas bebidas, al ser de origen vegetal, no contienen lactosa (azúcar de la leche) ni colesterol (presente en productos de origen animal), lo cual es algo positivo; pero, por otro lado, aportan proteínas de mediano valor nutrimental, por lo que son deficientes en otros aminoácidos esenciales. Así mismo, su contenido de calcio es muy bajo, y el de vitamina D es nulo. Por este motivo, siempre se debe optar por las formas enriquecidas en estos micronutrientes.

Además, ten en cuenta que muchas veces las bebidas vegetales tienen mucha azúcar, la cual se les añade para mejorar su sabor.

En síntesis, estas bebidas no son alimentos de las mismas características nutricionales y no son una sustitución adecuada respecto a la leche de vaca, y ni hablar de la leche materna, que es el mejor alimento para un bebé.

Cuidado con los “superalimentos”.

La quinoa se ha puesto de moda entre celebridades e influencers por sus múltiples propiedades, pero no es el alimento adecuado para un recién nacido. Este pseudocereal contiene antinutrientes como las saponinas, las cuales dificultan la absorción de vitaminas y minerales, además inactivan las enzimas que se encargan de digerir los alimentos. Por otro lado, su textura y forma granulosa pueden producir broncoaspiración.

Aceite de palma

Es un aceite vegetal rico en grasas saturadas que se emplea en alimentación. No procede de cultivos transgénicos ni aporta sabor, es muy estable y no se enrancia ni oxida fácilmente.

Muchas personas creen que provoca enfermedades cardiovasculares y obesidad, pero esto no es verdad. Todos, bebés y adultos, debemos moderar nuestro consumo de grasas saturadas, independientemente de su origen, ya sea vegetal o animal.

El “famoso” gluten.

El gluten es uno de los alimentos más “satanizados” en los últimos años, pero ¿es malo para tu bebé?

Antes de quitarle el pan, la repostería, los lácteos, los embutidos o las golosinas a tu bebé, debes saber que el gluten que contiene no es dañino para él (consumido en cantidades normales), ya que le aporta calorías y carbohidratos. Además, algunos de estos alimentos son ricos en fibra, por lo que también son benéficos.

Otro mito asociado al gluten es que provoca una “adicción” o compulsión de tu bebé hacia la comida, lo cual no se ha comprobado.

Recuerda que antes de quitarle un alimento a tu pequeño, debes consultar con un pediatra, sobre todo si crees que puede ser alérgico. También acude a él si tienes cualquier duda acerca de la alimentación de tu bebé. Deja que los expertos te guíen.


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¿Por qué es importante dar comida orgánica a tu bebé?

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Más que moda, la alimentación orgánica es una fuente de nutrición más natural, saludable y menos procesada, lo cual es sinónimo de beneficios para tu bebé. Es posible confundir orgánico con actitudes extremas, como que se le privará de ciertos nutrientes o que comerá sólo vegetales, pero en realidad se trata de evitar componentes químicos sintéticos.

Para hablar de los distintos alimentos orgánicos, los dividiremos en:

  • Frutas y vegetales.
  • Cereales.
  • Carnes.
  • Lácteos.
  • Huevo.

En cuanto a frutas, vegetales y cereales, éstos son orgánicos cuando no están rociados con pesticidas o fertilizantes. En el caso de los lácteos, carnes y huevo, para ser orgánicos no deben tener hormonas. Es decir que cualquiera de estos alimentos está libre de residuos tóxicos derivados de aditivos, conservadores y otros componentes sintéticos.

El alimento orgánico es benéfico para bebés a temprana edad (después de los 6 meses), que es cuando empiezan a variar su dieta con alimentos de diferentes colores y orígenes para ayudar a su desarrollo y al fortalecimiento de sus defensas.

¿Qué efectos tiene la comida orgánica vs. convencional en mi bebé?

No queremos alarmarte en caso de que alimentes a tu bebé con comida procesada, pero sí debes saber que hacerlo con base en puros alimentos de este tipo no es lo mejor, ya que a esa edad son cuatro veces más vulnerables que un adulto a los daños que causan  y los absorben fácilmente.

El sistema digestivo del bebé sigue en desarrollo y éste no puede romper los compuestos químicos y eliminarlos como un niño grande o un adulto. Entonces, procura que su dieta no se base en alimentos procesados y dedica tiempo a seleccionar su comida, lavar y desinfectar sus frutas, y cocinarlas de forma que no pierdan sus nutrientes, ya que una ingesta elevada de aditivos puede evitar que absorba bien los nutrientes que necesita de la comida orgánica.

El Environmental Working Group publicó una lista con frutas y verduras que rebasan el nivel de químicos tolerables para la salud: fresas, manzanas, zanahorias, apio, cerezas, uvas, lechuga, duraznos y peras.

Como contraparte, también tiene una lista de los productos con menor toxicidad, donde se encuentran el aguacate, kiwi, mango, brócoli, berenjena, cebolla, papaya, chícharos congelados, camote y tomate. Pregunta a tu pediatra cuándo es la mejor edad para alimentar a tu bebé con nuevos alimentos.


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DO’s y DON’Ts de la ropa de bebés

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Sabemos que desde que supiste que serías mamá, te emocionabas en la sección de bebés de cada tienda departamental, y seguramente ya compraste los conjuntos más bonitos, tal vez sin saber el sexo o talla de tu pequeño, o sin tomar en cuenta la temporada del año, etc. Te entendemos: comprar ropa para un bebé es una gran alegría, pero incluso estas adquisiciones pueden ser más efectivas si tienes información extra sobre qué es lo mejor para tu hijo o hija.

Éstos son algunos DO’s y DON’Ts al comprar ropa para él o ella:

Las primeras semanas y meses de tu bebé serán de muchos cambios. Recuerda que seguramente crecerá a una velocidad que no te esperabas.

DO: Compra con anticipación la ropa de recién nacido que te guste y lava sólo tus favoritos.

DON’T: Quitar la etiqueta de la ropa y lavar todo.

Así, si lo necesitaras, puedes regresar la ropa a la que no le quitaste la etiqueta y cambiarla por una talla más grande. Ten en cuenta que algunos bebés ya son más grandes que la talla de recién nacido apenas llegaron al mundo.

Piensa cómo te frustra que se te atore la cabeza en una blusa y cómo le puede molestar a tu bebé. En esta etapa, lo que más necesitas es tener un bebé tranquilo y a la vez hacer las cosas más fáciles para ti.

DO: Compra ropa que se abra por enfrente, por atrás o al lado

DON’T: Aunque no es un rotundo “no”, procura que no toda la ropa se meta por la cabeza.

Además, el tipo de ropa que se abre hace más fácil que le cambies los pañales

Y para la hora de dormir…

DO: Ponle mamelucos, así estará cubierto del cuello a los pies.

DON’T: Ropa de dos piezas, pues tendrás que ponerle calcetines y siempre terminan en todos lados menos en sus piecitos.

En cuanto a gorros y sombreros, piensa en la edad a la que quieres que los use…

DO: Para cubrirlo del frío, compra gorros suaves que no piquen y que cubran sus orejas. Los gorros que necesitas para un bebé pequeño son los que se ajustan a su cabeza. También necesitarás un gorro de ala ancha por si quieres ir a la playa o llevarlo de paseo bajo el Sol.

DON’T: Esperar que tu bebé se deje puestos los sombreros grandes o decorativos. Son demasiado estorbosos y molestos para él. Espera un poco para comprar sombreros más grandes, o úsalos para tomarle fotos y ya, porque probablemente termine quitándoselos.

Fíjate también en los adornos de la ropa que compres: si tiene moñitos o cosas pegadas, que estén bien cosidas para que no se desprendan. En cuanto a la comodidad de tu bebé, busca ropa lo más suave posible, sin etiquetas o costuras que puedan molestarle, además que tenga espacio suficiente en las extremidades (que no apriete). Cierra con cuidado los cierres.

Ten en cuenta que ésta es una etapa en la que lo más importante es la movilidad y comodidad para su desarrollo. Claro que puedes vestirlo “elegante” para un evento, pero el resto de los días ponle ropa que le facilite moverse con naturalidad.


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5 cosas que nadie le dice a una mamá primeriza

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5 cosas que nadie le dice a una mamá primeriza.

Ser mamá primeriza es entrar a un mundo (y a una vida) completamente nuevo, y además escuchas y ves muchas cosas en revistas, televisión, y otras que te cuentan tus familiares y amigos, incluso hay algunas que la vida misma va a dejar que aprendas por ti sola. Sin embargo, en Babies & More, queremos adelantarte 5 cosas que nadie le dice a una mamá primeriza y darte algunos tips al respecto.

  • Lloras todo el tiempo.

¿Por qué si es una de las etapas más felices en la vida de una mujer, las mamás primerizas lloran tanto? Las razones pueden ser muchas (o tal vez ni haya): por tanta felicidad, por el cansancio, porque la lactancia no es sencilla, porque te manchaste de leche, etc. Puedes llorar incluso porque estás llorando, pero en cuanto tus hormonas se estabilicen dejarás de sentir el deseo de hacerlo y es normal. Algo bueno sería platicarlo con quienes convives para que sepan que estás sensible, lo cual puede ser en los primeros meses después del parto.

  1. No amarás los goteos de leche.

A cualquier hora del día puede pasar que gotees leche, esto es completamente natural y un signo de que la lactancia está marchando bien, además de ser una manera en que tu cuerpo evita la congestión en los senos. De cualquier forma, te puedes sentir más cómoda si usas un protector absorbente para la lactancia, el cual se mete en el bra, o hacer tú misma unas toallas con algodón.

  1. Tus pechos se hinchan (aunque desearás que no lo hagan).

Esto es algo que le sucede casi a todas: al menos una vez durante la lactancia, una mamá puede ver el crecimiento de sus senos una o dos tallas por lo regular 3 ó 5 días después de dar a luz, cuando llega la leche. Y aunque puede ser muy incómodo, se quita por sí solo una vez que la mamá se adapta a la cantidad de leche que le pide su hijo.

Algunas formas de aliviar la presión son tomando un baño caliente, despertar al bebé para alimentarlo, o usar un sacaleche ocasionalmente y darle biberón si su boca te produce hinchazón.

Tener congestión por largos periodos puede disminuir tu producción de leche. En ese caso lo que puedes hacer es intercalar el primer pecho que le das en cada sesión y ajustar la posición del bebé para que obtenga su alimento de todas las secciones del seno. Aliméntalo al menos 15 o 20 minutos en cada lado antes de cambiar.

  1. Todos se creen expertos.

No importa el tema: lactancia, sueño, pañales, cargarlo, juegos, baño… Todos, incluso aquellos sin hijos, te dirán cómo debes hacer las cosas y probablemente te sentirás como si todo lo que has leído hubiera sido en vano.

No es tu obligación escuchar a los que se creen expertos, a menos que tengan un título universitario en medicina o algo parecido. Investiga e intenta lo que creas mejor para ti y para tu hijo, así lo irás conociendo. Al final, tú eres la que mejor conoce a tu bebé.

  1. ¿En qué momento recupero mi cuerpo?

Sé amable y ten paciencia con tu cuerpo, no esperes salir del hospital con tus jeans habituales ni volverlos a usar de inmediato. Tu cuerpo aún no termina de asimilar los cambios.

Después del parto puedes experimentar una mayor caída del cabello, esto es porque durante el embarazo no se te caía tanto por las hormonas, pero ahora tu cuerpo lo está balanceando. No te preocupes, pronto te estabilizarás. También puedes experimentar sudoración excesiva en la noche después del parto debido a que tu cuerpo busca formas de eliminar los fluidos extra que se acumularon en el embarazo.

Una lista con todas las cosas que no le dicen a una mamá primeriza sería interminable, pero esperamos que ésta te sirva, ya sea que tu bebé ya esté aquí o lo sigas esperando. La maternidad es un proceso al que debes acostumbrarte, así que no te preocupes si al mirarte en el espejo no te ves como esa embarazada perfecta de las portadas de las revistas.


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¿Es conveniente que tu bebé conviva con mascotas?

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YouTube y WhatsApp están repletos de videos y memes de bebés haciendo “gracias” con perritos y gatitos, pero mientras algunas se ríen y los comparten, otras pegan el grito en el cielo, alegando que la convivencia entre mascotas y bebés es muy peligrosa y hasta antihigiénica. ¿Tienen razón?

La verdad es que tener una mascota en casa que conviva con tu bebé desde sus primeros días o meses de vida es beneficioso para él y hasta para la convivencia familiar. Además, las precauciones que debes tomar no son nada del otro mundo. A continuación te presentamos algunos beneficios de tener un perro o gato esperando en casa la llegada de tu pequeñín.

Contribuyen a fortalecer el sistema inmunológico de tu bebé.

Está comprobado científicamente que las defensas de tu bebé se fortalecen cuando convive con una mascota durante sus primeros días o meses de vida, ya que ésta está en contacto con microorganismos y bacterias que son inofensivas para él, pues recibió en tu placenta toda la protección que tú ya habías desarrollado naturalmente al estar en contacto con tu mascota

Así mismo, se sabe que los bebés en contacto con mascotas tienen una posibilidad menor de desarrollar enfermedades de las vías respiratorias, necesitan tomar menos medicamentos y sufren menos de otitis (inflamación del oído causada por infección).

Beneficios psicológicos y afectivos

Cuando hay una mascota en casa, los bebés reciben una estimulación diferente al del papá y la mamá, por lo que aprende mucho más rápido sobre el mundo. Acariciar al perro o gato, escucharlo, verlo comer, correr o tomar agua, sentir su calor… Todo ello estimula a tu hijo/a y contribuye a su madurez.

Por otro lado, los niños aprenden a reconocer a los animales como miembros de la familia, a quienes deben respetar, querer, cuidar y observar, como se debe hacer con los padres.

Cuando tu niño o niña crezca, le será más fácil aprender a tener responsabilidades si creció con un animal en casa. Recuerda que todos los miembros de la familia deben hacerse responsables del cuidado de la mascota, la cual no debe ser considerada como un juguete para el bebé.

Por último, tener un animal en casa permite que los niños aprendan sobre empatía, pues sabrán (sin usar palabras) cuando el animal esté alegre, tranquilo, triste, enojado o enfermo. Ello les enseñará la importancia de respetar a los demás, cuidar, acariciar y acompañar.

Los niños son protegidos.

Son mínimos los reportes de agresiones de mascotas hacia los bebés; al contrario, lo más común es que los animales procuren celosamente a los recién nacidos, los vigilen, los cuiden mientras duermen, etc.

Sin embargo, hablaremos más adelante de las precauciones que hay que tomar para evitar cualquier riesgo de accidentes en la convivencia de bebés y mascotas.

Beneficios sociales y de convivencia

Cuando un niño o niña convive con una mascota desde temprana edad, aprende que existen “otros”, es decir, entidades diferentes a él, a su mamá y a su papá, por lo que se acostumbrará a la convivencia, lo cual hará más fácil que comparta con un hermanito o hermanita, si es que tú y tu pareja deciden que su familia crezca.

Precauciones

Si tienes una mascota en casa y ya está a punto de llegar tu recién nacido, es importante que sigas las siguientes recomendaciones para que su convivencia fluya felizmente.

  1. Sobre la higiene.

La higiene que debes tener cuando llega tu bebé a tu hogar es exactamente la misma que siempre debes procurar cuando tienes una mascota: revisa que sus vacunas estén al día, cepíllala, báñala constantemente, aliméntala sanamente, desparasítala, cuida que su lugar dentro de la casa esté limpio y sea digno, limpia sus desperdicios. ¿Ves? No es la gran cosa.

Así mismo, debes seguir tus hábitos de higiene normales: lávate las manos, no dejes que tu mascota te lama la cara, asea correctamente los diferentes espacios de la casa, no dejes que se suba a tu cama, etc. No debes hacer nada distinto.

  1. No apartes a la mascota del bebé.

Intégralos, así no despertarás desconfianzas entre ellos. Pero eso sí, no los dejes solos por mucho tiempo, vigila sus interacciones: nunca falta que hasta el perrito más tierno del mundo se asuste porque el bebé jaló con fuerza su cola o le picó los ojos, algo que le puede causar dolor. Obviamente, el perro reaccionará por instinto y podría lastimar sin querer al bebé.

Si el perro tira sin querer a tu bebé mientras están jugando, no te alarmes, no golpees ni regañes a tu mascota, no grites: lo más que puede suceder es que el bebé se espante un poco, pero lo más probable es que no haga nada o se ataque de la risa. No sobredimensiones los pequeños accidentes, ya que puedes mandar señales erróneas tanto al bebé como a la mascota.

  1. No descuides a tu mascota.

Es normal que al llegar el bebé al hogar, éste sea el centro de atención, pero cuidado: no ignores a tu mascota jamás. Los perros, especialmente, notan mucho la ausencia de sus dueños.

Dedica varios minutos de tu día a jugar con tu mascota y consentirla, acaríciala mientras amamantas (aunque sea con el pie), aliméntala, pasea con ella como normalmente lo hacías. Ten en cuenta que el animal va a resentir cuando te vayas al hospital a tener a tu bebé, así que te extrañará y estará feliz de verte de nuevo, responde a sus muestras de cariño.

  1. ¿Cómo hacer que el bebé y la mascota se vayan conociendo?

Hay quien aconseja que mientras sigues en el hospital, alguien (puede ser tu pareja) le lleve al perro o gato una prenda de tu bebé para que la huela y se vaya acostumbrando a su olor. Así, cuando tu pequeñito llegue a casa, la mascota ya lo verá como alguien familiar (recuerda que el olfato es el principal contacto de los perros y gatos con el mundo).

Deja que la mascota se acerque a tu bebé, siempre con precaución pero sin nerviosismo. Recuerda que ellos detectan el miedo, así que si asocian un sentimiento negativo hacia el pequeño o la pequeña, puede haber problemas de convivencia más adelante. Todos los miembros del hogar deben comportarse normalmente cuando el animal se acerque al bebé.

Premia a tu mascota cuando demuestre algún comportamiento positivo con tu bebé, por ejemplo, cuando lo proteja, cuando juegue con él, cuando se deje acariciar por él, etc. Así mismo, repréndelo cuando le gruña o le ladre.

  1. Ojo con los juguetes.

Los animales y los bebés deben distinguir entre sus pertenencias: no dejes que ninguno de ellos chupe o manipule los juguetes del otro. Esto se puede lograr si mantienes dichos artículos en diferentes lugares de la casa.

  1. Entrenamiento de tu mascota.

Ésta es otra cosa que no debería ser diferente cuando llegue tu bebé, pero no está de más mencionarla. Tu perro tiene que obedecer cuando le pidas que se calme o que se siente; acostúmbralo a entender que el bebé tiene su propio espacio y que él también tiene el suyo, pero tampoco le prohibas que entre a su cuarto; de preferencia, reproduce en ocasiones el audio de un llanto de bebé antes de que tu pequeño llegue a casa para que tu mascota se acostumbre a él.

Así que ya sabes, no sigas el mal consejo de deshacerte de tu mascota cuando llegue tu bebé a casa. Mejor síguele dando tu amor y permite que ambos convivan sanamente. Verás que su presencia llenará aún más de cariño a tu hogar y que además las recompensas y beneficios para tu bebé valen la pena. En realidad, no hay que hacer gran cosa más que seguir los mismos hábitos de higiene y cuidado de tu mascota.


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