Lo que debes saber antes de ir de vacaciones con tu bebé

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El verano ya está muy cerca y para los nuevos padres la idea de llevar a su bebé de paseo es algo que imaginaron probablemente desde antes que naciera. Pero antes de que empieces con todos los planes y reservaciones, continúa leyendo para que conozcas algunas recomendaciones para salir de viaje con un bebé y le des los cuidados necesarios de acuerdo a su edad.

A partir de los 3 meses ya puedes empezar a dar paseos con tu hijo o hacer viajes cortos y tranquilos: un bebé de esta edad ya está en condiciones para salir. Si tu plan de vacaciones implica ir a un lugar un poco más lejos como la playa, debes armarte de todo lo necesario para que tu bebé esté bien alimentado, tenga el descanso que necesita, y esté cómodo y seguro.

El transporte

Avión

Los bebés pueden viajar en avión a cualquier edad, ya que no hay una norma que diga lo contrario, incluso con semanas de nacido, aunque esto no sea muy cómodo para nadie. Antes de los dos años, tu bebé no pagará boleto y no tendrá un asiento, pero tú lo cargarás (recuerda que los bebés no deben cargarse por dentro de tu cinturón de seguridad, sino por fuera).

Si notas que tu hijo tiene molestia en los oídos por la presurización, amamántalo o dale un biberón para disminuirlo.

Probablemente te enfrentarás a personas que no son muy afines a los niños en los aviones, pero no dejes que esto te haga sentir mal: lo mejor que puedes hacer es cuidar que tu hijo esté cómodo para que no llore y si lo hace es normal; los aviones son hechos para las personas de toda las edades y los adultos debemos también aprender a convivir.

Coche

No olvides llevar la silla de seguridad para el bebé, también consigue parasoles móviles para los cristales de atrás para  protegerlo de los rayos del sol durante el viaje.

Ya sea en auto o avión, lleva pañales suficientes para el viaje desde que sales de tu casa hasta que llegas a tu destino, también carga con bolsas de plástico y talco o loción para rozaduras e irritación.

Cuidados del sol

Antes de que tu pequeño cumpla 6 meses de edad le puedes aplicar bloqueador solar, siempre y cuando sea infantil, pero lo mejor es protegerlo con camisetas de manga larga de materiales que respiren, como el algodón. También debes llevar gorras y sombrillas para dar paseos, pero recuerda que un bebé menor a esa edad aún no está listo para ir a la playa.

Después de los 6 meses ya puedes ponerle bloqueador, pero busca aquellos especialmente hechos para niños, con factor de protección solar superior a 30 y resistentes al agua. Haz antes una prueba para saber si no le causará una reacción a la piel de tu bebé: aplica crema en la parte interna del antebrazo y observa si lo tolera. El bloqueador se debe aplicar media hora antes de salir a lugares soleados para que se absorba.

En la playa

Si tu bebé ya tiene más de 8 meses de edad, lo puedes llevar a la playa y dejarlo que se exponga un poco a la luz del sol, pero sin olvidar la sombrilla, los lentes y el bloqueador solar. No lo dejes ahí por largos periodos, ya que también el reflejo de la luz en la arena de alrededor puede quemarle.

Disfruta de la playa en los mejores horarios posibles: en la mañana, la mejor hora es de 9:00 a 10:30 am, y por la tarde a partir de las 05:00 pm. Los rayos más dañinos son los que están entre estos dos horarios y no es buena idea ir a la playa a esa hora.

Piensa en todos los cuidados que necesita cualquier persona al salir de vacaciones y no te parecerá exagerado que tu bebé requiera más que eso. No dudes hacer con anticipación una lista de todo lo que necesitarás y así en tu viaje no te faltará nada. ¡Ahora a disfrutar tus primeras vacaciones con tu pequeño!


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Lo que debes saber antes de comprar una carriola

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Después de tener a tu hijo, te darás cuenta que un artículo imperdible es la carriola, ya que necesitas un instrumento portable para recostar a tu bebé y no cargarlo todo el tiempo, especialmente mientras va creciendo. Un buen cochecito te será útil desde que nazca hasta que camine distancias largas, aproximadamente a los tres años.

Al pensar tu compra, considera cómo es la zona donde vives y el uso que le darás: si es una colonia con banquetas muy rectas, si hay empedrado o subidas y bajadas, y qué tipo de paseos quieres dar, si quieres usarla para salir a correr, etc. Esto te hará considerar la resistencia, facilidad para doblar y cargar, y demás maniobras.

Conoce distintas categorías de carriolas para elegir.

Ligeras o tipo sombrilla. Por lo regular pesan menos de 5 o 6 kilos, son fáciles de cargar y se doblan bien. ¿Sabías que por su manubrio curvo se les llama de tipo sombrilla? Suelen ser las más económicas, pero son sólo útiles para niños que ya caminan debido a que no son ajustables o acolchadas. Un bebé que no camina no puede viajar en una carriola tipo sombrilla ya que se podría resbalar y caer.

Convertibles. Se puede ajustar para que el bebé viaje acostado o sentado. Este cochecito es útil porque se adapta al crecimiento de tu hijo, desde los primeros paseos donde debe viajar acostado, hasta que ya puede sentarse.

Bugaboo Camaeleon3, carriola convertible, disponible en Babies & More.

Con asiento para el auto. Estas son carriolas que sirven de base a asientos debebé para el coche, así lo puedes transportar y no despertarlo para salir del auto, algo que a los papás les da mucho gusto. También existen los sistemas de transporte que incluyen todo lo que necesitas para pasear a pie y viajar en auto. 

Su tiempo de uso es amplio pues se adapta a las diferentes etapas de crecimiento.

Sistema de transporte LOVEmotion, marca Chicco, a la venta en Babies & More.

Para dos niños o más. Permite a los padres llevar a sus hijos en la misma carriola; hay modelos donde uno se sienta atrás de otro, que son más fáciles de manejar, y modelos con dos asientos juntos que permite la comunicación entre los dos niños. Ambos modelos son útiles, aunque por lo regular aquéllos que son uno enfrente de otro, se pliegan para compactarse más.

Carriola doble marca Chicco, disponible en Babies & More.

Para correr. Son útiles para hacer ejercicio y dar paseos en terrenos difíciles (también en ciudad). Las ruedas de estas carriolas de tres ruedas no parecen de coche de bebé, sino de bicicleta.

Son cómodas para el nene y se recomiendan para mamás y papás que las usarán en espacios amplios ya que suelen compactarse menos.

Carriola para correr/ Sistema de transporte, marca Graco, disponible en Babies & More.

¿Qué observar antes de hacer la compra?

Cinturones de seguridad: son indispensables para la seguridad de tu hijo, ya que cualquier niño que empieza a caminar no lo pensará para escaparse. La hebilla debe ser fácil para ti de quitar y poner, pero también debe ser segura para tu bebé. De acuerdo con la edad de tu pequeño, asegúrate de que el espacio donde van las piernas no sea demasiado amplio como para que se resbale entre uno de ellos.

Frenos: éstos deben ser fáciles de usar y su función es inmovilizar las ruedas cuando lo necesites.

Fácil manejo: esto es qué tan fácil es maniobrar la carriola; las ruedas que giran sobre su propio eje hacen más fácil desplazarse con el cochecito.

Altura necesaria: la mayoría de las carriolas llevan a los niños a una distancia apropiada del suelo, lejos de donde se acumulan los mayores contaminantes y suciedad. Una buena altura para una carriola es en la que el manubrio llega a la cintura de la madre; si eres muy alta, está bien si llega un poco más abajo (o busca una carriola con manubrio y altura ajustable).

Toldo: su función es proteger al bebé del sol, la lluvia y el viento.

Fácil de limpiar: en especial los textiles. En muchas carriolas de buena calidad las telas se pueden quitar y lavar. Recuerda que el bebé va a ensuciar muy fácil muchas superficies.

Recuerda que al elegir la carriola para tu bebé, debes basar tu decisión en la calidad y mejor uso, según tus necesidades y las de tu hijo; cuando se trata de seguridad, lo único que debes ahorrarte son malos momentos, sobre todo durante una edad en la que requieren de muchos cuidados y necesitas un artículo que usarás por lo menos tres años.

Sigue siempre las indicaciones de seguridad, ten precaución al cruzar la calle, no bajes la carriola hasta que esté libre el paso ni desatiendas cuando van paseando. Y, muy importante, disfruta los paseos con tu bebé y construyan muchos momentos juntos.


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¿Cómo ser una “mamá perfecta”?

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Los juguetes como la cocinita, el hornito, los muñecos a los que se les cambia el pañal y se les da de comer, y a veces hasta la miniescoba y el trapeador, van formando mujeres que crecen pensando que lo deben hacer TODO y hacerlo bien. Seguramente, desde que supiste que tendrías un hijo y empezó a crecer dentro de ti, ya estabas pensando en cómo ser la mejor madre y tal vez preguntándote si lo lograrías.

Pero en algo tan importante, una no quiere ser mejor madre, sino ser perfecta. Esto es la que pensamos sería la lista de cualidades de la mamá perfecta (si existiera):

  • Ser madre es su mayor ilusión.
  • Sabe lo que necesita su hijo.
  • Evita que el bebé se lastime o enferme.
  • Lo alimenta sólo con comida sana.
  • Nunca le dice que “no”.
  • No llora ni se cansa.
  • No necesita pedir ayuda.
  • Duerme con un ojo abierto.
  • Tiene 4 brazos.
  • Puede volar.
  • Funciona con baterías.

Si sientes que te faltan algunas cualidades para ser la “mamá perfecta”, déjanos decirte que no tiene nada de malo y no es tu culpa; con los años, el rol de mamá ha sido sobrecargado con cualidades y responsabilidades que se espera que hagan; además, escuchas en un lado u otro cómo deben ser las mamás, cómo deben actuar o sentirse, sin tomar en cuenta que cada una es diferente.

Para ser padres se siente una vocación y puede ser que la descubras una vez que te conviertes en madre, que la conozcas desde pequeña, o que apenas y la sientas; sin embargo, esto no es un factor que te haga buena o mala madre. No porque una amiga tuya le dedique cada segundo de su vida a su hijo, significa que tú lo debes hacer igual; o no porque le dediques cada segundo a tu hijo, quiere decir que todas pensarán igual que tú.

 

La “mamá perfecta” vs. la mamá real

¿Qué es lo que tus hijos de verdad necesitan? Una mamá que les resuelva todos los problemas, que nunca permita que sufran, que esté todo el tiempo al pendiente de ellos, o una mamá que los apoye cuando esos momentos inevitables lleguen, que cuando pase tiempo con ellos lo haga con gusto, que tengan un ejemplo de lo que es la responsabilidad y vean a una mujer realizada para que ellos busquen su propia forma de ser felices.

Lo más importante es que te aceptes a ti misma y descubras la maternidad de forma natural, no intentes encajar en un molde sólo porque otros te dicen cómo debes ser; sigue haciendo las cosas que te gustan, haz ejercicio,  trabaja sin sentirte culpable, ser madre es una parte muy importante de tu vida y una gran responsabilidad, pero aún así puedes hacer el mismo gran trabajo sin soltar a la mujer que eras antes.

 

¿Ante los ojos de quién quieres ser “perfecta”?

Eres imperfecta desde el momento en que sientes que no cumples con lo que otros esperan que seas, ya sea tus padres, tu pareja, tus hijos, o las personas a tu alrededor que ni siquiera conoces; pero cuando te das cuenta de que sólo debes verte a través de tus propios ojos sin compararte con nadie, descubres que el amor sincero que sientes, la preocupación genuina por el bienestar de tus hijos y tus deseos de ser cada día mejor, aún con las fallas que se atraviesen, son lo que te hacen la mamá perfecta para tus hijos.


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¿Cómo cambias cuando te conviertes en mamá?

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Desde que eras niña, tu madre te decía que algún día entenderías muchas cosas: como cuando se preocupaba por ti, no te dejaba hacer algo, te pedía tu ayuda, se desvelaba contigo, te hacía comer verduras y hacía mil cosas que a ti te parecían algo natural.

Hoy ves todo lo que hacía y te sorprende la fuerza física y de voluntad que tuvo mientras te educaba. Ahora que tienes uno o más hijos, pasaste o sigues viviendo cambios que, aunque no lo creas, te harán sacar la misma fuerza (por no decir “superpoderes”) que tuvo ella y te hicieron conocer una nueva faceta de ser mujer: convertirte en mamá.

Veamos a continuación algunos cambios por los que pasan las mamás. Seguro te identificarás con ellos si ya lo eres, o lo harás pronto si estás esperando a tu primer bebé.

Eres más valiente.

Este cambio viene desde el cerebro: la prolactina, que funciona como neurotransmisor, te hace sentir con más valor y menos ansiedad. Las madres que dan pecho tienen niveles hasta ocho veces más altos de esta hormona en la sangre.

“Multitask” es tu segundo nombre.

Si antes podías realizar un par de tareas al mismo tiempo, hoy harás hasta malabares al mismo tiempo que cuidas a tu bebé. Ahora estableces prioridades, eres más eficaz y tomas decisiones en un segundo para resolver un problema.

Olvidas lo que es el asco.

Ahora no lo piensas dos veces para ponerte, literal, “con las manos en la masa” y limpiar lo que sea que haya pasado con tu bebé.

Eres más compasiva.

Desde antes de tener a tu bebé ya te preocupas y sientes empatía no sólo por tu hijo, sino por el de tu hermana, el de tu vecina, el de esa señora del otro lado de la calle, etc., y no soportas saber que un niño la pase mal cerca de ti, en las noticias o en las películas.

Tienes maestría en creatividad.

Pareciera que Meryl Streep te dio lecciones de improvisación y de la nada pueden surgir melodías, marionetas, juegos o cuentos que incluso puedes relatar cambiando de voz para cada personaje con tal de entretener a tu pequeño, especialmente si se siente triste, asustado o enfermo.

Te mantienes alerta.

Estando dormida sientes el más ligero movimiento de tu bebé, reconoces su llanto con los ojos cerrados y sabes si algo no está bien con solo tocarlo.

De verdad sientes que tienes superpoderes.

La telepatía, por ejemplo: no sabes cómo pasó pero tu bebé no necesita hablar para decirte cómo se siente. El contacto piel a piel muchas veces es todo lo que necesitas, esto tiene un efecto en el cerebro que establece un vínculo entre los dos.


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¿Por qué son importantes las vacunas?

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Los muy sonados últimos casos de sarampión en México durante la primera mitad del 2018 ponen sobre la mesa temas que en realidad nunca han dejado de ser polémicos, como por ejemplo, la importancia de la vacunación de los niños y las creencias antivacunas. Por esa razón, hablaremos de ello a continuación.

¿Qué son y para qué sirven las vacunas?

Son preparaciones administradas al cuerpo a través de distintas vías y sirven para generar inmunidad en las personas gracias a la estimulación de sus defensas, lo que conduce a la generación de anticuerpos, cuya función es atacar tipos específicos de gérmenes, virus y demás intrusos.

En otras palabras, la vacunación consiste en introducir en el cuerpo una cantidad medida de virus debilitados o fragmentos de virus inactivos, los cuales no tienen la capacidad de causar una enfermedad. Al ingresar este virus, el cuerpo empieza a generar anticuerpos para atacarlo, de forma que si en un futuro ingresan los mismos virus pero con la fuerza para afectar al organismo, éste ya sabe con qué anticuerpos defenderse para evitar una enfermedad que podría poner su vida en riesgo.

La presencia de fiebre después de una vacuna es normal, ya que estos preparados estimulan las defensas y buscan que reaccionemos. De hecho, la fiebre es un signo de la activación del sistema inmunológico.


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¿Cuánto tiempo debe dormir tu bebé?

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Aunque cada bebé es diferente y algunos necesitan dormir más o menos que otros, hay parámetros de acuerdo a su edad que puedes observar para saber si está durmiendo lo suficiente, ya que esto es de gran importancia para su desarrollo.

Esta tabla te dirá el número de horas que duerme un bebé promedio de acuerdo a su edad y cómo se dividen durante el día y la noche.

 

Edad Sueño nocturno Sueño diurno Sueño total
Recién nacido 8.5 8.5 (distintos números de siestas) 17
1 mes 9 8 (distintos números de siestas) 17
3 meses 10 6 (3 siestas) 16
6 meses 10 5 (2 o 3 siestas) 15
9 meses 11 3.5 (2 siestas) 14.5
12 meses 11 3 (2 siestas) 14
18 meses 11 2.5 (1 siesta) 13.5
1 año 11 2.5 (1 siesta) 13.5

Ayuda a tu bebé a adaptarse a su rutina de sueño.

 

Te damos algunos consejos para que tu bebé se acostumbre a las horas que debe dormir. Recuerda que si quieres que su cuerpo se adapte, debes respetar los horarios y evitar que se acostumbre a tener cosas para dormir, como el chupón, así se quedará dormido aunque no tenga dichas cosas cerca de él.

  • Identifica la mejor hora para él y reconoce las señales que te da: puede hacer movimientos como tallarse los ojos, chuparse el dedo o jalarse el pelo.
  • Crea tu propia rutina para antes de dormir: bañarlo, cantarle, mecerlo, etc., lo tranquilizará y te sentirás más cercana a él.
  • No abuses del arrullo y deja de hacerlo antes de que se quede dormido, de lo contrario lo acostumbrarás a que debes mecerlo para que se duerma.
  • Mide sus horas de siesta en el día y procura que no se exceda, así dormirá mejor en la noche.
  • Acuéstalo en su horario, poco antes de que se quede dormido, cuando esté somnoliento, aunque lo veas con energía.
  • Si se queda dormido con chupón, retíralo suavemente una vez que esté acostado.
  • Cuando tu bebé despierte una vez que lo habías acostado en la noche, mantén la luz tenue, baja los ruidos de la casa y trata de no despertarlo completamente.


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