¿Qué hace que un hombre sea un buen padre?

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¿Recuerdas el momento en que te dieron la noticia? Experimentaste sentimientos mezclados: incertidumbre, alegría, temor, impaciencia, amor y muchos más. Pero si estás leyendo esto es porque los sentimientos positivos de amor y alegría superaron a todos los demás y tienes un interés es ser el mejor para tu hijo.

La paternidad no viene con un manual y lo que se espera de un papá hoy, no es lo mismo que se esperaba en los tiempos de tu padre. Incluso el término “buen padre” resulta ambiguo: ¿qué hace a un padre bueno y a otro malo? ¿Darle todos los juguetes que quiera, que tu hijo nunca se lastime, nunca regañarlo?

Los tiempos ya no son los mismos.

Los roles han cambiado. Históricamente la madre ha sido vista como el indispensable desde el inicio de la vida del bebé, y al padre se le cree repartiendo chocolates o puros, pero aunque sí hay funciones biológicas como amamantar, que sólo la mujer puede hacer, la presencia del padre desde los primeros días del bebé son igual de importantes para crear un vínculo. Tú compartiste el embarazo junto a la mamá, sentiste cuando pateaba y necesitas el mismo tiempo a solas con el bebé. Estudios demuestran que los padres segregan casi los mismos niveles de oxitocina cuando interactúan con sus pequeños.

Muchas veces oímos de cómo el cerebro de la mamá cambia cuando tiene a su hijo y desarrolla un “sexto sentido” con el que tiene una conexión mucho más fuerte con el bebé, pero nunca hablamos del sexto sentido de los padres, es decir, ese lado paternal (equivalente al lado maternal de las mujeres) existe, aunque por antiguas cuestiones culturales al varón no se le ve como un personaje con una carga de cariño y atenciones, sino de protección solamente. Sin embargo, a ti, papá, ese sexto sentido es el que te permite reaccionar antes que nadie cuando tu hijo se va a caer o golpear o despertar con la más mínima señal de que te necesita.

Aceptar la paternidad puede ser un cambio gradual.

Convertirse en padre es ir aceptando los cambios que esto tendrá en tu vida, algunos los disfrutarás y a otros tendrás que adaptarte, pero la recompensa siempre será más grande. Tampoco te sobreexijas esperando ser perfecto en todo: esto es un trabajo en equipo, a veces la madre necesitará ayuda y a veces tú, lo importante es que no te descuides a ti mismo, ya que si tú estás bien, podrás también darle lo mejor de ti a tu familia.

Este momento lo imaginaste muchas veces y estabas listo para ser papá, o no pensabas que sería lo tuyo y, sin embargo, ahora lo único que te importa es que ese bebé esté bien y harías todo porque así sea. La preocupación por ser el mejor papá y hacer las cosas bien también es normal, mas el hecho de preocuparte por ello ya te convierte en un buen padre; ese título se gana cada día al pasar tiempo con los hijos después del trabajo, jugar con ellos, decirles lo que está bien y lo que está mal, enseñarles a ser felices y, como efecto secundario, ser feliz tú mismo.


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