Distintas posiciones para amamantar a tu bebé

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Amamantar a tu bebé será uno de los actos de amor más importantes que harás por él, casi tan importante como haberle dado la vida. Con esto le estás dando la oportunidad de defenderse mejor en el futuro contra enfermedades, alergias, infecciones y otros problemas a su salud, desarrollando en él un fuerte sistema inmunológico.

Como lo fuiste descubriendo en el embarazo, dar vida a un nuevo ser implica que tu cuerpo se esfuerce, sufra cambios y tenga algunas molestias, y aunque nada se compara con la alegría de ver a un bebé sano, también sabemos que algunas actividades de la maternidad como la lactancia, pueden resultar cansadas sobre todo para las madres primerizas y con recién nacidos.

Primero queremos reconocer el esfuerzo que sabemos realizas con mucho amor; segundo, queremos ayudarte a vivir esta increíble etapa de la forma más fácil para ti y tu bebé con dos sencillas acciones:

  1. Con nuestros talleres sobre lactancia, impartidos en Babies&More por la experta Maru López Vallejo y donde obtendrás información práctica que te servirá no sólo para crear un vínculo para tu bebé, sino también para cuidar tu salud. ¡Consulta el calendario de cursos para saber más de nuestras actividades!
  2. Con estos consejos que puedes seguir desde casa.

Posiciones óptimas para amamantar

Posición: Cradle

Es la posición más habitual para amamantar, la postura del bebé es estirado de frente a la madre, mamando de un pecho y con los pies hacia el otro lado. La madre carga al bebé con el brazo del lado que el bebé tiene la cabeza. Utiliza la almohada para amamantar para no cansarte.

Posición: Cross-Cradle

Ésta es una variante de la postura cradle, es muy fácil de hacer y sirve sobre todo a las madres de bebés muy pequeños que están empezando a ser amamantados, ya que les permite observar fácilmente su pezón y la boca del bebé.

Para realizar esta postura sostendrás al bebé con el brazo del lado opuesto al pecho que le darás, coloca las pompis del bebé en la parte interna del codo, su espalda en tu antebrazo y la cabeza en tu mano. Con el brazo opuesto sujeta el pecho que le darás y te será más fácil colocarlo en su boca.

Posición: Rugby

En esta posición, el cuerpo del bebé queda a un costado del de la madre y los pies apuntan a su espalda. Con esta postura drenarás los conductos en la cara externa del pecho y así prevendrán o aliviarás obstrucciones que ocurren comúnmente en esta zona.

La posición rugby se puede hacer si estás sentada o semi-reclinada, para ello será necesaria la almohada para amamantar.

Posición: Biological Nurturing

En esta postura la madre está reclinada sobre su espalda y el cuello y cabeza tienen especial soporte. Los bebés son colocados sobre el cuerpo de la madre de forma que su cabeza quede cerca del pecho.

Cosas que cuidar con esta posición:

  • Esta postura no significa estar acostada, sino recargada sobre la espalda con el suficiente soporte, sobre todo en cuello y cabeza. Escoge la inclinación que funcione mejor para ti, tal vez te acomodes mejor en una posición semi-reclinada.
  • El bebé no se coloca “plano” sobre el cuerpo de la madre o simplemente boca abajo, sino que se sostiene de forma que quede un poco inclinado.

Posición: Side-Lying

Ésta es una postura que facilita el descanso para la madre, en especial si aún tiene molestias por el parto o la cesárea. Puedes practicarlo para cambiar de posiciones durante el día o si no quieres sentarte a mitad de la noche. El bebé se coloca en paralelo a la madre, también recostado.

También es importante saber cómo colocar el pezón dentro de la boca del bebé, ya que aunque ellos tienen el instinto para sujetarse y succionar, pueden no colocarse de la forma correcta. Para ello debes empujar su mentón y labio inferior hacia abajo con el pecho y el pezón a la altura de la nariz, cuando el bebé tenga la boca abierta, el pezón se baja hasta que se introduzca en la boca del bebé. Los movimientos deben ser con cuidado pero firmes para asegurarte que el bebé está tomando todo el pecho como debe ser.

Recuerda que en Babies&More encuentras todo lo que necesitarás para esta importante etapa en tu vida y la de tu bebé, como: el sacaleche que es muy importante que tengas desde antes que nazca tu hijo, protectores de pezón, almohadas y muchos artículos más que seguro te harán la vida más fácil.

 


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Consejos para enseñar a tu hijo a usar la bacinica

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De repente no sabes cómo, el tiempo pasó y tu bebé ya está en una edad en la que puedes pensar en despedirte de los pañales. Primero debes conocer si el momento en realidad es el correcto para iniciar el entrenamiento, esto según el comportamiento que veas en tu hijo, no basado en lo que hacen otro niños. Emplea técnicas para hacerlo más fácil como las que aquí te presentamos.

Cuando tu hijo o hija empieza a decir que “no” a las cosas que sabe que no desea, es una señal de que está mostrando un grado de independencia que antes no poseía, además del deseo de aprender y hacer cosas nuevas, por lo que puedes considerar iniciar el camino para dejar los pañales.

Ahora te damos recomendaciones útiles en el entrenamiento para ir al baño.

Inicia el entrenamiento cuando tu hijo pueda:

  • Caminar, sentarse, vestirse y desvestirse solo.
  • Expresarse con palabras y comunicar que quiere ir al baño o que ensució el pañal.
  • Comprender y responder a instrucciones.
  • Imitar lo que hacen otros.
  • Demostrar autonomía.
  • Permanecer seco al menos 2 horas en el día.

Recomendaciones para enseñarle a ir al baño.

  • Hazle saber que la bacinica es suya.
  • Colócala en un lugar conveniente donde el niño pase tiempo. Por irónico que parezca, el baño puede no ser el mejor lugar para iniciar, ya que el niño pasa más tiempo en otras habitaciones de la casa donde se siente más cómodo.
  • Explícale cuál es el propósito de la bacinica, puedes hacerlo con palabras y con objetos para hacerlo más atractivo.
  • Deja que se siente en ella con ropa puesta, como si fuera una sillita. Así sentirá que ese objeto le servirá cuando lo necesite y no lo verá como una obligación, el siguiente paso será hacer que se siente sin pantalón ni pañal, enséñale como se ponen y se quitan la ropa interior y los pantalones.
  • Cuando vayas al baño, lleva al niño contigo y que te vea cómo se usa el inodoro.
  • Si ya muestra señales de mantenerse seco, déjalo sin pañal durante el día y cuando estés en la casa. Durante la noche protégelo con el pañal ya que el control de esfínteres al dormir puede tomarle más tiempo.
  • Ponle nombre a las cosas, que sepa que “popó” o”pipí” es la forma para avisar que debe usar la bacinica.

Durante este proceso de aprendizaje, el niño se equivocará; el peor error sería avergonzarlo o hacerlo sentir mal, recuerda que la paciencia es muy importante cuando tu hijo aprende cosas nuevas.

Impúlsalo a hacer cosas y reconoce sus logros sin llegar a los extremos; presionarlo de más o alabarlo mientras aprende a ir al baño puede llevar a una batalla por tener el control de la situación. Si notas demasiada resistencia en el niño para usar la bacinica, puede que te hayas adelantado un poco, espera una o dos semanas e intenta de nuevo.


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Cómo escoger la silla de auto correcta para tu bebé

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La silla de auto para bebé es la única forma en que tu pequeño puede viajar seguro, esto evitará o hará menos probable una lesión en caso de accidente. No importa si harás un trayecto corto, es muy importante que compres la adecuada para su peso, la coloques como se debe y no compres sillas de segunda mano, ahora te explicamos por qué.

 

Qué silla comprar

No todas las sillas son iguales: éstas se dividen en grupos de acuerdo a la talla y peso del bebé. No se recomienda comprar una silla con base en la edad ya que no todos los niños crecen de la misma forma.

Éstos son los grupos de sillas de acuerdo al peso. Te decimos aproximadamente a qué edad corresponden, aunque el parámetro que debes tomar en cuenta es el peso. Los fabricantes de sillas indican cuánto peso soportan y en el manual de usuario debe decir cómo colocarla según su tamaño.

 

Grupo Criterio para elegir (peso) Edad aproximada
Grupo 0 Hasta 10 kg Hasta 9 meses
Grupo 0+ Hasta 13 kg Hasta 15 meses
Grupo I De 9 a 18 kg Desde 8 meses hasta 3 o 4 años
Grupo II De 15 a 25 kg Desde los 3 hasta los 7 años

 

El peso determina la resistencia de la silla, por eso es importante usar la adecuada: un niño demasiado grande para una silla de un grupo menor puede ser vulnerable en caso de accidente, y un niño pequeño puede lastimarse al viajar en una silla que le quede grande.

¿De frente o de espaldas?

Las sillas para coche modernas son fáciles de instalar, pero muchos papás tienen la duda sobre instalar la silla de frente o de espaldas. Lo más seguro para un bebé es viajar de espaldas, ya que si el auto se detiene en seco, su cabeza junto con su cuerpo no se separan de la autosilla. Las sillas de bebé colocadas hacia el frente protegerán su torso pero la cabeza se puede ir hacia adelante en caso de un frenado muy brusco.

Si no te gusta que tu bebé viaje de espaldas, puedes pensar qué tipo de viaje harás y la distancia, pero si usarás la silla en la ciudad, utilizarás vías principales, rápidas o carreteras, por lo que definitivamente recomendamos instalar la silla de espaldas.

¿Por qué no es bueno comprar sillas de segunda mano?

Los bebés crecen y dejan de usar las cosas, como mucha de su ropa, que se va con algún familiar o amigo para que se pueda seguir usando, pero las sillas no deben ser recicladas.

Aunque una silla para bebé se vea como nueva, nunca sabes si estuvo involucrada en algún accidente automovilístico y tenga algún daño interno que no se aprecia o que los cinturones ya no ofrezcan la misma protección. Cuando no sacas la silla de auto de su caja original por primera vez, corres el riesgo de comprarla y que le falten piezas importantes como el manual de usuario, el cual es básico para instalar bien la silla.

Distintas organizaciones a nivel mundial buscan prevenir a los padres de comprar sillas para auto de segunda mano por el riesgo que implica para la vida de los bebés.

Ven a Babies&More y conoce todas las opciones que tenemos. Sabemos que la vida de tu bebé es lo más importante. Si tienes dudas, siempre puedes preguntarle a nuestro equipo para estar seguro de que tu bebé viajará protegido.

B-Safe 35 de Britax.

  • Protección contra impacto lateral.
  • Fácil de colocar y asegurar en el asiento del auto.
  • Compatible con la carriola Britax para pasar del automóvil al cochecito con un click.

Encuéntrala en Babies&More.

Sirona de Cybex.

  • Sistema de rotación de 360º para hacer más fácil el movimiento.
  • Reduce el riesgo de lesión en caso de impacto al viajar de frente.

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4Ever de Gracco.

  • 4 en 1, silla convertible de auto.
  • El sistema de arnés es seguro y sencillo.
  • 10 posiciones diferentes para la cabecera.

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Consejos para evitar que tu hijo se chupe el dedo

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Desde que están en el vientre, los bebés se chupan el dedo, la succión es un reflejo desde antes de nacer; el dedo es la extremidad de su cuerpo que pueden chupar y lo harán también con cualquier cosa que les toque la boca.

Al cumplir los 4 o 6 meses, la succión pasa de ser un reflejo a ser un acto consciente, y los bebés lo usarán para todo: alimentarse, calmarse, conocer su entorno y descubrir texturas, formas, sabores, etc., ya que tienen muy desarrollado el tacto en la boca y el sentido del gusto.

Algunas razones por las que los niños se chupan el dedo son porque están aburridos, tienen hambre, sueño, están enfadados o varias razones distintas, también les será útil para que concilien el sueño. Esta conducta no debe ser una preocupación: muchos niños dejan de hacerlo por sí solos entre los dos y cuatro años. Después de esta edad será necesario ayudarlos a que lo dejen si no lo hicieron ya.

Esto es importante porque si siguen chupándoselo, puede haber consecuencias  como malformaciones del paladar y de la posición de los dientes, inflamación de encías, infecciones, etc.

Te damos algunos consejos para corregir la conducta de chuparse el dedo si aún no lo dejan por ellos mismos después de cierta edad. Recuerda que debes hacerlo con mucha paciencia para no convertirlo en una mala experiencia para ambos.

Terapia de sustitución.

Aunque es normal que siendo bebé se chupe el dedo para dormir, puedes comenzar a darle algo para que lo acompañe en su sueño, como un peluche que abrace y sustituya el dedo. Cuando se acostumbre a que no necesita chuparse el dedo para dormir, también acuéstalo algunas veces sin el peluche, para que ahora no dependa de un objeto para conciliar el sueño.

Cálmalo con otras técnicas en momentos de ansiedad.

Si se chupa el dedo cuando está ansioso o enfadado, puedes calmarlo de otras formas y que vea que te ocupas de él, como un abrazo, caricias, juegos o hablando, para que exprese sus emociones de otras formas.

Mantén sus manitas ocupadas.

Los niños de más de 3 años se pueden chupar el dedo porque están aburridos. Puedes animarlo a hacer otras actividades donde tenga que usar las manos, como manualidades, pintar o jugar con plastilina no tóxica, siempre bajo supervisión. Al tener su mente y sus manos ocupadas, no necesitará chuparse el dedo.

Utiliza el refuerzo positivo.

Esto es útil con niños más grandes que se chupan el dedo y, en general, es usado para modificar conductas infantiles. Consiste en usar una recompensa cada vez que el pequeño actúe de la manera adecuada, puede ser algo que al niño le guste, pero que a ti no te cueste mucho dinero.

El nivel de exigencia puede aumentar con el tiempo, así el autoestima de tu hijo se enriquece al sentir que está logrando los objetivos que se le piden.

Hablar con el niño.

Dale una explicación sencilla que a su edad pueda entender y por qué no debe chuparse el dedo; háblale de los beneficios para él de no hacerlo, no lo compares con otros niños o le digas cosas que le puedan quitar confianza. Recuerda hablar con él cuando ambos estén tranquilos para que tome bien tus palabras.

La violencia y gritos quedan fuera.

Tu hijo espera que tú seas la persona que lo comprenda y siempre debes buscar formas de hacer que se deje de chupar el dedo sin hacerlo sentir mal. Selecciona bien las palabras que usarás si están en público: para él sería impactante sentirse en ridículo por algo que hasta ahora había sido normal.

Si a los 5 años se sigue chupando el dedo después de haber intentado distintas formas de evitarlo, lo recomendable es hablarlo con el pediatra, él te podrá ayudar o canalizar con el especialista indicado para trabajar en ello. Recuerda que la paciencia es clave para lograrlo sin lastimar la autoestima de tu pequeño.


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¿Qué hace que un hombre sea un buen padre?

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¿Recuerdas el momento en que te dieron la noticia? Experimentaste sentimientos mezclados: incertidumbre, alegría, temor, impaciencia, amor y muchos más. Pero si estás leyendo esto es porque los sentimientos positivos de amor y alegría superaron a todos los demás y tienes un interés es ser el mejor para tu hijo.

La paternidad no viene con un manual y lo que se espera de un papá hoy, no es lo mismo que se esperaba en los tiempos de tu padre. Incluso el término “buen padre” resulta ambiguo: ¿qué hace a un padre bueno y a otro malo? ¿Darle todos los juguetes que quiera, que tu hijo nunca se lastime, nunca regañarlo?

Los tiempos ya no son los mismos.

Los roles han cambiado. Históricamente la madre ha sido vista como el indispensable desde el inicio de la vida del bebé, y al padre se le cree repartiendo chocolates o puros, pero aunque sí hay funciones biológicas como amamantar, que sólo la mujer puede hacer, la presencia del padre desde los primeros días del bebé son igual de importantes para crear un vínculo. Tú compartiste el embarazo junto a la mamá, sentiste cuando pateaba y necesitas el mismo tiempo a solas con el bebé. Estudios demuestran que los padres segregan casi los mismos niveles de oxitocina cuando interactúan con sus pequeños.

Muchas veces oímos de cómo el cerebro de la mamá cambia cuando tiene a su hijo y desarrolla un “sexto sentido” con el que tiene una conexión mucho más fuerte con el bebé, pero nunca hablamos del sexto sentido de los padres, es decir, ese lado paternal (equivalente al lado maternal de las mujeres) existe, aunque por antiguas cuestiones culturales al varón no se le ve como un personaje con una carga de cariño y atenciones, sino de protección solamente. Sin embargo, a ti, papá, ese sexto sentido es el que te permite reaccionar antes que nadie cuando tu hijo se va a caer o golpear o despertar con la más mínima señal de que te necesita.

Aceptar la paternidad puede ser un cambio gradual.

Convertirse en padre es ir aceptando los cambios que esto tendrá en tu vida, algunos los disfrutarás y a otros tendrás que adaptarte, pero la recompensa siempre será más grande. Tampoco te sobreexijas esperando ser perfecto en todo: esto es un trabajo en equipo, a veces la madre necesitará ayuda y a veces tú, lo importante es que no te descuides a ti mismo, ya que si tú estás bien, podrás también darle lo mejor de ti a tu familia.

Este momento lo imaginaste muchas veces y estabas listo para ser papá, o no pensabas que sería lo tuyo y, sin embargo, ahora lo único que te importa es que ese bebé esté bien y harías todo porque así sea. La preocupación por ser el mejor papá y hacer las cosas bien también es normal, mas el hecho de preocuparte por ello ya te convierte en un buen padre; ese título se gana cada día al pasar tiempo con los hijos después del trabajo, jugar con ellos, decirles lo que está bien y lo que está mal, enseñarles a ser felices y, como efecto secundario, ser feliz tú mismo.


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Lo que debes saber antes de ir de vacaciones con tu bebé

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El verano ya está muy cerca y para los nuevos padres la idea de llevar a su bebé de paseo es algo que imaginaron probablemente desde antes que naciera. Pero antes de que empieces con todos los planes y reservaciones, continúa leyendo para que conozcas algunas recomendaciones para salir de viaje con un bebé y le des los cuidados necesarios de acuerdo a su edad.

A partir de los 3 meses ya puedes empezar a dar paseos con tu hijo o hacer viajes cortos y tranquilos: un bebé de esta edad ya está en condiciones para salir. Si tu plan de vacaciones implica ir a un lugar un poco más lejos como la playa, debes armarte de todo lo necesario para que tu bebé esté bien alimentado, tenga el descanso que necesita, y esté cómodo y seguro.

El transporte

Avión

Los bebés pueden viajar en avión a cualquier edad, ya que no hay una norma que diga lo contrario, incluso con semanas de nacido, aunque esto no sea muy cómodo para nadie. Antes de los dos años, tu bebé no pagará boleto y no tendrá un asiento, pero tú lo cargarás (recuerda que los bebés no deben cargarse por dentro de tu cinturón de seguridad, sino por fuera).

Si notas que tu hijo tiene molestia en los oídos por la presurización, amamántalo o dale un biberón para disminuirlo.

Probablemente te enfrentarás a personas que no son muy afines a los niños en los aviones, pero no dejes que esto te haga sentir mal: lo mejor que puedes hacer es cuidar que tu hijo esté cómodo para que no llore y si lo hace es normal; los aviones son hechos para las personas de toda las edades y los adultos debemos también aprender a convivir.

Coche

No olvides llevar la silla de seguridad para el bebé, también consigue parasoles móviles para los cristales de atrás para  protegerlo de los rayos del sol durante el viaje.

Ya sea en auto o avión, lleva pañales suficientes para el viaje desde que sales de tu casa hasta que llegas a tu destino, también carga con bolsas de plástico y talco o loción para rozaduras e irritación.

Cuidados del sol

Antes de que tu pequeño cumpla 6 meses de edad le puedes aplicar bloqueador solar, siempre y cuando sea infantil, pero lo mejor es protegerlo con camisetas de manga larga de materiales que respiren, como el algodón. También debes llevar gorras y sombrillas para dar paseos, pero recuerda que un bebé menor a esa edad aún no está listo para ir a la playa.

Después de los 6 meses ya puedes ponerle bloqueador, pero busca aquellos especialmente hechos para niños, con factor de protección solar superior a 30 y resistentes al agua. Haz antes una prueba para saber si no le causará una reacción a la piel de tu bebé: aplica crema en la parte interna del antebrazo y observa si lo tolera. El bloqueador se debe aplicar media hora antes de salir a lugares soleados para que se absorba.

En la playa

Si tu bebé ya tiene más de 8 meses de edad, lo puedes llevar a la playa y dejarlo que se exponga un poco a la luz del sol, pero sin olvidar la sombrilla, los lentes y el bloqueador solar. No lo dejes ahí por largos periodos, ya que también el reflejo de la luz en la arena de alrededor puede quemarle.

Disfruta de la playa en los mejores horarios posibles: en la mañana, la mejor hora es de 9:00 a 10:30 am, y por la tarde a partir de las 05:00 pm. Los rayos más dañinos son los que están entre estos dos horarios y no es buena idea ir a la playa a esa hora.

Piensa en todos los cuidados que necesita cualquier persona al salir de vacaciones y no te parecerá exagerado que tu bebé requiera más que eso. No dudes hacer con anticipación una lista de todo lo que necesitarás y así en tu viaje no te faltará nada. ¡Ahora a disfrutar tus primeras vacaciones con tu pequeño!


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Lo que debes saber antes de comprar una carriola

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Después de tener a tu hijo, te darás cuenta que un artículo imperdible es la carriola, ya que necesitas un instrumento portable para recostar a tu bebé y no cargarlo todo el tiempo, especialmente mientras va creciendo. Un buen cochecito te será útil desde que nazca hasta que camine distancias largas, aproximadamente a los tres años.

Al pensar tu compra, considera cómo es la zona donde vives y el uso que le darás: si es una colonia con banquetas muy rectas, si hay empedrado o subidas y bajadas, y qué tipo de paseos quieres dar, si quieres usarla para salir a correr, etc. Esto te hará considerar la resistencia, facilidad para doblar y cargar, y demás maniobras.

Conoce distintas categorías de carriolas para elegir.

Ligeras o tipo sombrilla. Por lo regular pesan menos de 5 o 6 kilos, son fáciles de cargar y se doblan bien. ¿Sabías que por su manubrio curvo se les llama de tipo sombrilla? Suelen ser las más económicas, pero son sólo útiles para niños que ya caminan debido a que no son ajustables o acolchadas. Un bebé que no camina no puede viajar en una carriola tipo sombrilla ya que se podría resbalar y caer.

Convertibles. Se puede ajustar para que el bebé viaje acostado o sentado. Este cochecito es útil porque se adapta al crecimiento de tu hijo, desde los primeros paseos donde debe viajar acostado, hasta que ya puede sentarse.

Bugaboo Camaeleon3, carriola convertible, disponible en Babies & More.

Con asiento para el auto. Estas son carriolas que sirven de base a asientos debebé para el coche, así lo puedes transportar y no despertarlo para salir del auto, algo que a los papás les da mucho gusto. También existen los sistemas de transporte que incluyen todo lo que necesitas para pasear a pie y viajar en auto. 

Su tiempo de uso es amplio pues se adapta a las diferentes etapas de crecimiento.

Sistema de transporte LOVEmotion, marca Chicco, a la venta en Babies & More.

Para dos niños o más. Permite a los padres llevar a sus hijos en la misma carriola; hay modelos donde uno se sienta atrás de otro, que son más fáciles de manejar, y modelos con dos asientos juntos que permite la comunicación entre los dos niños. Ambos modelos son útiles, aunque por lo regular aquéllos que son uno enfrente de otro, se pliegan para compactarse más.

Carriola doble marca Chicco, disponible en Babies & More.

Para correr. Son útiles para hacer ejercicio y dar paseos en terrenos difíciles (también en ciudad). Las ruedas de estas carriolas de tres ruedas no parecen de coche de bebé, sino de bicicleta.

Son cómodas para el nene y se recomiendan para mamás y papás que las usarán en espacios amplios ya que suelen compactarse menos.

Carriola para correr/ Sistema de transporte, marca Graco, disponible en Babies & More.

¿Qué observar antes de hacer la compra?

Cinturones de seguridad: son indispensables para la seguridad de tu hijo, ya que cualquier niño que empieza a caminar no lo pensará para escaparse. La hebilla debe ser fácil para ti de quitar y poner, pero también debe ser segura para tu bebé. De acuerdo con la edad de tu pequeño, asegúrate de que el espacio donde van las piernas no sea demasiado amplio como para que se resbale entre uno de ellos.

Frenos: éstos deben ser fáciles de usar y su función es inmovilizar las ruedas cuando lo necesites.

Fácil manejo: esto es qué tan fácil es maniobrar la carriola; las ruedas que giran sobre su propio eje hacen más fácil desplazarse con el cochecito.

Altura necesaria: la mayoría de las carriolas llevan a los niños a una distancia apropiada del suelo, lejos de donde se acumulan los mayores contaminantes y suciedad. Una buena altura para una carriola es en la que el manubrio llega a la cintura de la madre; si eres muy alta, está bien si llega un poco más abajo (o busca una carriola con manubrio y altura ajustable).

Toldo: su función es proteger al bebé del sol, la lluvia y el viento.

Fácil de limpiar: en especial los textiles. En muchas carriolas de buena calidad las telas se pueden quitar y lavar. Recuerda que el bebé va a ensuciar muy fácil muchas superficies.

Recuerda que al elegir la carriola para tu bebé, debes basar tu decisión en la calidad y mejor uso, según tus necesidades y las de tu hijo; cuando se trata de seguridad, lo único que debes ahorrarte son malos momentos, sobre todo durante una edad en la que requieren de muchos cuidados y necesitas un artículo que usarás por lo menos tres años.

Sigue siempre las indicaciones de seguridad, ten precaución al cruzar la calle, no bajes la carriola hasta que esté libre el paso ni desatiendas cuando van paseando. Y, muy importante, disfruta los paseos con tu bebé y construyan muchos momentos juntos.


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¿Cómo ser una “mamá perfecta”?

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Los juguetes como la cocinita, el hornito, los muñecos a los que se les cambia el pañal y se les da de comer, y a veces hasta la miniescoba y el trapeador, van formando mujeres que crecen pensando que lo deben hacer TODO y hacerlo bien. Seguramente, desde que supiste que tendrías un hijo y empezó a crecer dentro de ti, ya estabas pensando en cómo ser la mejor madre y tal vez preguntándote si lo lograrías.

Pero en algo tan importante, una no quiere ser mejor madre, sino ser perfecta. Esto es la que pensamos sería la lista de cualidades de la mamá perfecta (si existiera):

  • Ser madre es su mayor ilusión.
  • Sabe lo que necesita su hijo.
  • Evita que el bebé se lastime o enferme.
  • Lo alimenta sólo con comida sana.
  • Nunca le dice que “no”.
  • No llora ni se cansa.
  • No necesita pedir ayuda.
  • Duerme con un ojo abierto.
  • Tiene 4 brazos.
  • Puede volar.
  • Funciona con baterías.

Si sientes que te faltan algunas cualidades para ser la “mamá perfecta”, déjanos decirte que no tiene nada de malo y no es tu culpa; con los años, el rol de mamá ha sido sobrecargado con cualidades y responsabilidades que se espera que hagan; además, escuchas en un lado u otro cómo deben ser las mamás, cómo deben actuar o sentirse, sin tomar en cuenta que cada una es diferente.

Para ser padres se siente una vocación y puede ser que la descubras una vez que te conviertes en madre, que la conozcas desde pequeña, o que apenas y la sientas; sin embargo, esto no es un factor que te haga buena o mala madre. No porque una amiga tuya le dedique cada segundo de su vida a su hijo, significa que tú lo debes hacer igual; o no porque le dediques cada segundo a tu hijo, quiere decir que todas pensarán igual que tú.

 

La “mamá perfecta” vs. la mamá real

¿Qué es lo que tus hijos de verdad necesitan? Una mamá que les resuelva todos los problemas, que nunca permita que sufran, que esté todo el tiempo al pendiente de ellos, o una mamá que los apoye cuando esos momentos inevitables lleguen, que cuando pase tiempo con ellos lo haga con gusto, que tengan un ejemplo de lo que es la responsabilidad y vean a una mujer realizada para que ellos busquen su propia forma de ser felices.

Lo más importante es que te aceptes a ti misma y descubras la maternidad de forma natural, no intentes encajar en un molde sólo porque otros te dicen cómo debes ser; sigue haciendo las cosas que te gustan, haz ejercicio,  trabaja sin sentirte culpable, ser madre es una parte muy importante de tu vida y una gran responsabilidad, pero aún así puedes hacer el mismo gran trabajo sin soltar a la mujer que eras antes.

 

¿Ante los ojos de quién quieres ser “perfecta”?

Eres imperfecta desde el momento en que sientes que no cumples con lo que otros esperan que seas, ya sea tus padres, tu pareja, tus hijos, o las personas a tu alrededor que ni siquiera conoces; pero cuando te das cuenta de que sólo debes verte a través de tus propios ojos sin compararte con nadie, descubres que el amor sincero que sientes, la preocupación genuina por el bienestar de tus hijos y tus deseos de ser cada día mejor, aún con las fallas que se atraviesen, son lo que te hacen la mamá perfecta para tus hijos.


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¿Cómo cambias cuando te conviertes en mamá?

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Desde que eras niña, tu madre te decía que algún día entenderías muchas cosas: como cuando se preocupaba por ti, no te dejaba hacer algo, te pedía tu ayuda, se desvelaba contigo, te hacía comer verduras y hacía mil cosas que a ti te parecían algo natural.

Hoy ves todo lo que hacía y te sorprende la fuerza física y de voluntad que tuvo mientras te educaba. Ahora que tienes uno o más hijos, pasaste o sigues viviendo cambios que, aunque no lo creas, te harán sacar la misma fuerza (por no decir “superpoderes”) que tuvo ella y te hicieron conocer una nueva faceta de ser mujer: convertirte en mamá.

Veamos a continuación algunos cambios por los que pasan las mamás. Seguro te identificarás con ellos si ya lo eres, o lo harás pronto si estás esperando a tu primer bebé.

Eres más valiente.

Este cambio viene desde el cerebro: la prolactina, que funciona como neurotransmisor, te hace sentir con más valor y menos ansiedad. Las madres que dan pecho tienen niveles hasta ocho veces más altos de esta hormona en la sangre.

“Multitask” es tu segundo nombre.

Si antes podías realizar un par de tareas al mismo tiempo, hoy harás hasta malabares al mismo tiempo que cuidas a tu bebé. Ahora estableces prioridades, eres más eficaz y tomas decisiones en un segundo para resolver un problema.

Olvidas lo que es el asco.

Ahora no lo piensas dos veces para ponerte, literal, “con las manos en la masa” y limpiar lo que sea que haya pasado con tu bebé.

Eres más compasiva.

Desde antes de tener a tu bebé ya te preocupas y sientes empatía no sólo por tu hijo, sino por el de tu hermana, el de tu vecina, el de esa señora del otro lado de la calle, etc., y no soportas saber que un niño la pase mal cerca de ti, en las noticias o en las películas.

Tienes maestría en creatividad.

Pareciera que Meryl Streep te dio lecciones de improvisación y de la nada pueden surgir melodías, marionetas, juegos o cuentos que incluso puedes relatar cambiando de voz para cada personaje con tal de entretener a tu pequeño, especialmente si se siente triste, asustado o enfermo.

Te mantienes alerta.

Estando dormida sientes el más ligero movimiento de tu bebé, reconoces su llanto con los ojos cerrados y sabes si algo no está bien con solo tocarlo.

De verdad sientes que tienes superpoderes.

La telepatía, por ejemplo: no sabes cómo pasó pero tu bebé no necesita hablar para decirte cómo se siente. El contacto piel a piel muchas veces es todo lo que necesitas, esto tiene un efecto en el cerebro que establece un vínculo entre los dos.


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¿Por qué son importantes las vacunas?

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Los muy sonados últimos casos de sarampión en México durante la primera mitad del 2018 ponen sobre la mesa temas que en realidad nunca han dejado de ser polémicos, como por ejemplo, la importancia de la vacunación de los niños y las creencias antivacunas. Por esa razón, hablaremos de ello a continuación.

¿Qué son y para qué sirven las vacunas?

Son preparaciones administradas al cuerpo a través de distintas vías y sirven para generar inmunidad en las personas gracias a la estimulación de sus defensas, lo que conduce a la generación de anticuerpos, cuya función es atacar tipos específicos de gérmenes, virus y demás intrusos.

En otras palabras, la vacunación consiste en introducir en el cuerpo una cantidad medida de virus debilitados o fragmentos de virus inactivos, los cuales no tienen la capacidad de causar una enfermedad. Al ingresar este virus, el cuerpo empieza a generar anticuerpos para atacarlo, de forma que si en un futuro ingresan los mismos virus pero con la fuerza para afectar al organismo, éste ya sabe con qué anticuerpos defenderse para evitar una enfermedad que podría poner su vida en riesgo.

La presencia de fiebre después de una vacuna es normal, ya que estos preparados estimulan las defensas y buscan que reaccionemos. De hecho, la fiebre es un signo de la activación del sistema inmunológico.


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